Punto de vista de Eliana
“¡Ni hablar! ¿Cómo pudiste…? ¿Cómo hiciste…? ¡No es posible!”, tartamudeó mi madre.
“¿En serio? ¿Aún vas a negarlo?”
“No hice nada. No tienes pruebas”, dijo a la defensiva.
Mi sonrisa era enorme porque esperaba esas mismas palabras. Es curioso cómo en un minuto la dejé creer que había ganado… la hice creer que yo creo en esos resultados falsos.
“Tendría cuidado con lo que digo si fuera tú”, murmuré con una sonrisa, acercándome un paso. “¿Qué crees que