Diego había estado tan obsesionado con Sofía que llevaba muchos días sin aparecer por el grupo Martínez.
Al enterarse, Fernando se enfureció enormemente y ordenó de inmediato que trajeran de vuelta a su inútil hijo.
Cuando Diego fue llevado a la mansión de los Martínez, se encontró con sus padres sentados en silencio en la sala de estar.
Al verlo, Fernando le gritó con severidad:
—¡Ven aquí!
¡Zas!
Diego se acercó con rostro impasible, recibiendo una sonora bofetada.
Su cabeza giró por el impacto