Las imágenes de la ecografía estaban escondidas. En un libro viejo de arquitectura en su estantería. Un lugar donde Alexander nunca miraría. Pero Olivia las sacaba a escondidas. Sobre todo una. Esa donde el pequeño punto borroso parecía una estrella lejana. Su estrella.
Cada vez que la miraba, el mismo sonido le resonaba dentro. Pum-pum-pum-pum. El latido. Ese sonido había cambiado todo. Ya no era un "qué voy a hacer". Era un "cómo lo protejo".
Y la primera respuesta, la más clara, la que le do