La mañana llegó fría y clara. La luz del amanecer entró por las ventanas del ático. Iluminó el silencio. Iluminó la separación.
Alexander ya estaba vestido. Traje gris oscuro. Corbata negra. Parecía impecable. Pero tenía ojeras profundas. No había dormido.
Olivia salió de su habitación. También vestida para la oficina. Un traje pantalón azul marino. El cabello recogido con precisión. Sus movimientos eran mecánicos. Como un robot programado.
No se dijeron buenos días. No se miraron. El aire entr