—¿Qué es lo que está ocurriendo? —pregunta Lisandro que acaba de aparecer en el pasillo.
—Esta mujer, estaba con una cámara en mi dormitorio. Quiero que el abuelo determine si es una espía —reclama Lisandra.
—Suéltenla —pide Lisandro y luego mira al guardaespaldas de su hija—. Por favor, guía a la señorita Montiel a la sala.
Su manera de actuar me deja atónita, parece estar molesto. Solo salgo, seguida por ese guardia que me devuelve mi teléfono, hasta llegar a donde al fin veo a mis hijos. Lo