—Lamento mucho el malentendido —le digo a Lisandro, mientras se acercan para servirnos la comida.
—No te preocupes, mi hija está pasando por una adolescencia difícil y si sumamos a que está celosa de ti se vuelve caótica —me comenta, mientras se da vuelta para agradecer cuando le sirven la comida.
—¿Celosa? —pregunto entre susurros, mientras me sirven a mí.
—Al parecer se enteró de que papá había traído a una amiga, y pese a que no me habla hace unos meses decidió aparecer en la fiesta —comenta