Despierto con un dolor de cabeza que me está matando cuando veo a Alma entrar a mi dormitorio. Miro mi cuerpo, tengo puesto el pijama. ¿En qué momento me cambié la ropa? No recuerdo casi nada después de que ella y yo comenzamos a hablar y a beber. Trato de hacer memoria y fragmentos de la conversación que tuve con Lisandro aparecen en mi cabeza.
—Tienes mi permiso para hacer lo que sea.
—No quiero dormir, quiero hacer el amor contigo.
—Te amaba, aún te amo.
Siento que voy a morir de la verg