Tessa
Las piernas me temblaron durante cada segundo que demoró el trayecto del elevador, desde la recepción hasta el noveno piso, donde se encontraban los puestos ejecutivos. Fueron minutos eternos, en los que tuve tiempo de sobra para masticar lo terrible que era aquello. La verdad era, que nunca me pareció exactamente una idea fantástica, ¿pero que podía hacer?
Cameron, me amenazó con contarle todos nuestros secretos de mal modo a su hermano. Cosa que no quería que ocurriese, aunque finalment