Tessa
Me arrellené en el asiento del acompañante, sintiendo el castañeo de mis dientes, retumbando en mis oídos.
Cameron, estaba muy enfadado, lo sabía por la forma en la que apretaba el volante, sus nudillos se habían tornado blancos y su mandíbula se veía crispada. Respiró profundamente para calmarse, antes de hablarme.
—¿Estás bien? —Me preguntó, colocando su mano sobre mi muslo con ternura —. Lamento haber tardado tanto, cuando salí del banco ya había pasado el mediodía y luego tuve que oc