Tessa
—¡¿No qué te dolía la rodilla, Theresa?! —Se quejó cuando me bajé de un salto de su espalda para correr por la orilla, el agua estaba perfecta y de haber llevado traje de baño, seguramente me habría zambullido.
—Pero, si me dolía un montón, te lo juro. Solo que el dolor paso mientras me llevabas a caballito. —Me defendí, conteniendo una carcajada y Cam me miró como si desease saltarme a la yugular.
—Me hiciste cargarte dos kilómetros, Tessa… —Farfulló, molesto.
—Me dolía un montón, y ahor