Tessa
Me quedé acurrucada contra el muro, encogiéndome cuanto me era posible, temblando, aun sacudida por lo que acababa de ocurrir. Las luces rojas y azules, parpadeaban en la calle, y los bomberos casi habían logrado controlar el fuego.
Cerré los ojos con fuerza, ya no aullaban las sirenas, no se escuchaban gritos de angustia, ni el crujir de las llamas consumiendo el coche. Mi coche. Yo era quien debía conducirlo y era quien debía estar entre las llamas en ese preciso momento. De alguna form