Tessa
Bajé las escaleras que conectaban el comedor privado con el restaurante a grandes zarpazos, bajando los escalones de dos en dos, a pesar de que llevaba esos ridículos zapatos de quince centímetros.
—¿A dónde vas? —Cameron me tomó del brazo con fuerza cuando llegué al descanso y me acorraló. Di dos pasos hacia atrás con la cabeza girando en cientos de direcciones distintas.
—Eso no te importa. —Le espeté furiosa, pegándome a la pared, en un intento fallido por romper la tensión que nos rod