Cameron
—¿No vas a decirme nada? —Le pregunté, mientras la observaba de reojo, se encontraba, apoyando la frente contra el cristal de la ventanilla, con una expresión ausente.
Había estado dando vueltas como un loco por las calles cuando recibí su llamado. Eran casi las cinco de la madrugada y tenía la certeza de que no lograría pegar un ojo hasta que diese con ella. Después de ver a Alex.
Su móvil, me enviaba al buzón de voz, lo que era tremendamente frustrante. Por lo que ni en mis mejores