El chico fugaz
Las semanas pasaron en un extraño silencio.
Keila había dejado de buscar a David con la mirada cada vez que salía a la calle, aunque en el fondo esperaba encontrarlo por casualidad, como solía pasar antes. Pero no. El destino ya no jugaba a cruzarlos.
Por momentos, pensaba que tal vez era mejor así. Si él había decidido desaparecer, ¿para qué seguir pensando en él? Pero había algo inquietante en esa ausencia, como si una pieza faltara en su vida cotidiana. La última vez que escri