El punto de quiebre
Esa noche, el insomnio volvió a ser su mejor amigo.
No importaba cuánto intentara distraerse con su celular, su mente siempre regresaba a la misma imagen: David, su sonrisa y la manera en que la miró.
Era absurdo. No había pasado nada realmente importante, pero aun así, su cuerpo reaccionaba como si estuviera atrapada en un bucle sin fin.
Intentó repetirse que todo estaba en su cabeza. Que no había significado nada.
Pero el eco de su propia confusión no la dejaba en paz.
Se