Hugo estaba parado delante de su cama observando a Julia dormir. Ya estaba debidamente vestido con el traje que solía utilizar para llegar a los partidos oficiales, pero antes se vio en la necesidad de caminar hasta el lado derecho de la cama donde estaba durmiendo Julia, bajar su cabeza e inhalar el maravilloso olor que desprendía de los cabellos de la chica.
–Gracias a ti siento que, por primera vez, mi cumpleaños es un día especial. –Susurró Hugo y dejó un beso en la cabeza de Julia. Agarró