Cada encuentro furtivo con Alexander me llenaba de una mezcla de emoción y miedo. Ansiaba sus caricias, sus amables palabras que me hacían sentir viva. Pero al mismo tiempo, había un miedo constante de que nos descubrieran, de que nuestro acto se desmoronara.
Esa noche nos reunimos en un lugar discreto y seguro donde poder satisfacer nuestra pasión prohibida. Sus labios encontraron los míos en un beso lleno de deseo y anhelo, y por un momento, el mundo que nos rodeaba desapareció.
En medio de e