La amenaza anónima no nos detuvo. Continuamos nuestra campaña con renovado vigor, conscientes de que estábamos en una carrera contra el tiempo. Cada día que pasaba nos acercaba a las elecciones y el orden estaba dispuesto a todo para mantener a su candidato en el poder.
Los debates electorales fueron intensos y me enfrenté al senador José da Silva con argumentos sólidos y propuestas de reforma. Estaba decidido a ganarme el apoyo del público, que ahora estaba dividido entre nosotros dos. Mientra