Debido al cansancio que tenía, por haber caminado mucho, en busca de comprar un medicamento que necesitaba para una infección en la garganta Isabella, llegó rendida al albergue, se recostó sobre el pequeño catre en el que cada noche descansaba, sintiendo un fuerte escalofrío debido a que tenía fiebre.
María se había quedado acompañada de una de las organizadoras; estaba un poco triste, porque no había encontrado la muñeca que le había obsequiado la señorita Alison del comedor comunitario. Regre