CAPÍTULO 90. LES DOY MI PALABRA
En poco tiempo Isabella se ganó el cariño en aquel comedor comunitario, cuando estaba ahí se sentía en paz, aunque no hablaba mucho, ver que las personas les sonrieran, significaba mucho.
Mientras esperaban a que les sirvieran, María buscaba con su mirada a la chica que por lo regular le servía de comer, quizás porque cuando estaba a cargo, siempre le regalaba un panecillo extra, cosa que agradecía Isabella, pues cuando no lograba tener mucho dinero, solo le compraba un bote de leche de sabor.