CAPÍTULO 89. UN ANCIANO
Al ingresar al comedor, Isabella tomó de la mano a su hija con fuerza, al escuchar el tono de voz en el que un par de hombres exigían más comida. Desde donde estaba pudo distinguir temor en la chica que los atendía, parecía estar paralizada, pensó que no había sido buena idea haber entrado, mordió su labio con preocupación, pero siendo realista, no tenía más opción, si deseaba que se alimentara su pequeña.
—Si no le parece lo que le sirven aquí, vayan y compren su propia comida.
—Más vale que