CAPÍTULO 43. UN RETRASO
Con la respiración agitada, se puso de pie, entonces un fuerte remolino, agitó su estómago, provocando que corriera con rapidez al sanitario, y de un azotón, cerrara la puerta. La manera con la que se movilizó hizo que Guillermo y María quedaran como un par de espectadores.
La pequeña dio un pequeño brinco al escuchar aquel golpe de puerta, giró su rostro hacia Memo, sin comprender. Él se puso de pie y la tomó entre sus brazos, llevándola hacia la sala, para esperar a que saliera.
— ¿Se siente