CAPÍTULO 25. UNA MUJER DE DUDOSA REPUTACIÓN
Isabella sonrió al ver que Guillermo descendió del auto, en cuanto la vio para abrirle la puerta.
—No quisiste esperarme —Memo mencionó tomando el portavasos que llevaba en sus manos, además de tomar su bolso—, no sé como puedes con tantas cosas.
—Avanzamos más rápido si yo salía a comprar el café —contestó acercando sus labios a los de ella para darle un beso.
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Oliver intentaba encontrarla, pasando entre las personas que también cruzaban la avenida, al llegar a la esquina se detuvo al escuc