CAPÍTULO 24. ¡ISABELLA!
En cuanto Isabella escuchó aquellas palabras, comenzó a leer los documentos que le entregó, presionó su labio inferior conforme avanzaba, hasta que dibujó una sonrisa que le llegó hasta sus ojos.
— ¡Soy una mujer libre! —expresó sintiendo que se le quitaba un peso de encima—. Lo único que me preocupa es que me puedan quitar a María, son una familia muy poderosa
La tomó por ambas manos y la miró a los ojos.
—Ya no estás sola, me tienes a mí, no lo olvides. —Se acercó a ella y la abrazó.
—Tienes