CAPÍTULO 26. VISITAS INESPERADAS
En ese instante se acercó Guillermo y entrelazó sus dedos a los de ella.
—Les presento a Isabella Rodrígez, mi novia.
Don Guillermo, cruzó sus ojos color chocolate a su esposa unos instantes, sin poder dar crédito a lo que escuchaba.
—Un placer. —Sacudió su cabeza para cambiar su cara de asombro y acercó su mano al instante a ella. Era un hombre de grandes valores.
—El gusto es mío —respondió Isa, sin poder ocultar su nerviosismo en el tono de su voz.
El hombre ladeó los labios sonriente y tom