CAPÍTULO 15. UN MOSNTRUO
Guillermo permanecía impávido, esperando a que Isabella, decidiera si continuar compartiendo con él algo tan íntimo de su pasado o si se detenía. No le fue difícil darle su espacio y esperar a que se calmara, solía hacerlo cuando se reunía con sus clientes.
Isabella, limpió sus mejillas con el dorso de su mano, inhaló un par de veces para intentar calmar sus sollozos, estaba tan mormada que no podía ni respirar, por lo que de inmediato se puso de pie.
—Necesito ir al tocador —solicitó con la v