En la casa Moretti Greco.
Ysabelle sonrió.
—Espero que sea una niña, quiero que se parezca a mí.
—Y si es niño, ¿qué harás?
—Quererlo, qué más puedo hacer —dijo alegre.
Christopher la miró divertido.
—Tendremos una mini Ysabelle o un mini Christopher por aquí.
—Tenemos que pensar en un nombre, no quiero que llegue la hora de su nacimiento y estemos pensando en uno, para él o para ella —comentó Ysabelle.
—Todavía hay tiempo, no te preocupes.
Ysabelle suspiró.
—Sí, casi seis meses.
—¡Tanto! —exc