Horas después.
En la casa Monti.
Arnaldo estaba profundamente dormido, en el sofá-cama. Mientras que Lucia se había dado un baño y estaba lista para salir.
Lucia acercándose a Arnaldo.
—Arnaldo, despierta.
Arnaldo despertándose.
—Hola.
Lucia estaba sonriendo.
—El desayuno está listo, solo quería despertarte para decirte que tengo que salir.
Arnaldo levantándose completamente.
—¿Para dónde vas? —le preguntó sorprendido.
Lucia sonrió.
—Me mandaron a llamar de la empresa de mi padre, tengo que ir