Esa noche escuché muchos pasos en el techo de mi casa, igual si fuera un animal grande y pesado, tanteando las cornisas. Como yo estaba tan aterrada con lo del hombre lobo y el pánico que inundaba en la ciudad, (terror que yo misma había provocado, haciendo escándalo con esos crímenes), dormía, virtualmente con un ojo abierto y se me hacía muy difícil conciliar el sueño. Fue entonces que percibí a alguien en el techo, caminando de puntitas. moviéndose por todos lados. Toc, toc, toc iba y venía