Csuhay se enojó tanto que pretendió sacar una pistola de su pantalón, pero Kolev tenía un revólver bajo la almohada y fue más rápido. Le apuntó en medio de los ojos. -Ni lo intentes, Ferenc-, le dijo ahora con el rostro ajado y la mirada resoluta.
-Vas a morir, traidor-, refunfuñó Csuhay.
-No le tengo miedo ni a ti ni a Gergely ni a nadie-, enfatizó Kolev sin dejar de apuntarle q los ojos con su revólver. -Es mejor que te vayas y dile a Gergely que ya no me importa la cofradía ni los hom