Sara
Verlo despierto era un gran alivio, tenía rasguños en la cara, aunado a los golpes que apenas se estaban disminuyendo, ahora tenía nuevas heridas, los médicos lo seguían teniendo en observación. Al haber golpeado su cabeza nos explicaron, debían ver como reaccionaba.
Su humor seguía intacto, no se quejó de ningún dolor, por lo menos no mientras yo estaba en su habitación, salí un momento y le pedí a una enfermera entrara a examinarlo, yo lo vi un poco molesto a la hora de levantarse de la