Después de esa salida a la cafetería, empezó a ser costumbre enviarse mensajes durante el día, algunas veces tan solo era un saludo, otras para saber como les había ido en el transcurso de la jornada. También se encontraban de forma casual en la calle, los primeros días a Eliza le extrañó bastante, hasta que llegó un punto en el que se empezó a sentir a gusto con su compañía y en vez de dejarlo casual, comenzaron a planificar sus encuentros.
Por las mañanas, iban a la cafetería de De Marcos en