35. Al descubierto
Una vez que se asegura que Eliza ha regresado a su oficina y el extraño sube a su carro y se marcha.
—Vámonos a casa Mauro, necesito ver a mamá y prepararme para esta noche.
Mauro sigue la orden de su líder, esperando que, después de lo que acaba de ver, deje a la detective en paz.
En cuanto estaciona frente a la casa, uno de los guardias de seguridad lo recibe y le da un informe sobre la situación, para luego dirigirse al jardín, donde se encuentra su madre regando las flores.
—Buenas tarde