–¿Está lista? –Me pregunta Rick mientras me mira paciente, recargado en la puerta de la habitación, mientras veo la lluvia caer por una ventana redonda.
–No. –Negue con mi cabeza más de una vez. –¿Ha llamado Rosali? –Pregunté.
–No, ama. –Niega con la cabeza. –La joven Rosali no ha llamado, ni ha dejado ningún mensaje. –Aclara.
–¿Rosali sabe que saldré de viaje? –Pregunté.
–Como le dije ayer. –Sabía que Rick tenía que aguantar mi estado mental tan depresivo, ya que por el momento era el único qu