Después de sentir esos brazos protectores rodeándome, encontré un pequeño respiro de alivio en medio del caos que nos rodeaba. Mis latidos acelerados parecían encontrar un ritmo más sosegado al calor de su abrazo reconfortante. Al abrir mis ojos, me encontré con la mirada preocupada de David, cuyas palabras se perdían en el estruendo de los disparos que aún resonaban a nuestro alrededor. Me preguntaba si estaba bien, si había resultado herida en medio de la violencia que nos había rodeado.
Asen