SARAH
Después de cerrar las cortinas de mi habitación, me encontré sumergida en un torbellino de emociones. La pelea en el auto con David había dejado un sabor amargo en mi boca, como si cada palabra intercambiada hubiera sido una afilada daga clavada en mi corazón. Sentí cómo la ira comenzaba a burbujear dentro de mí, una furia intensa que me envolvía como una tormenta en el horizonte.
Renegué en voz baja, dejando escapar insultos dirigidos hacia él en un susurro cargado de resentimiento. Lo d