El agotamiento se apoderaba de mí mientras la desesperación me consumía. La falta de noticias sobre Emily me estaba sumiendo en una oscuridad insondable. Fue entonces cuando mi madre, con sus sabias palabras maternales, insistió en que debía descansar. Nicholas, Emily te necesita fuerte. Descansa un momento, hijo susurró, tratando de infundir algo se serenidad en mi alma destrozada.
Siguiendo el consejo, regresé a casa en busca de un breve respiro. La ducha, aunque reconfortante, no lograba lav