Nicholas, con determinación tallada en cada rasgo se mantenía firme frente a Alexia. La pistola, como un testigo mudo, se aferraba a su mano temblorosa. La policía al acecho, se preparaba para intervenir.
Alexia, esto debe detenerse. No ganarás nada con más violencia- imploro Nicholas, su voz resonando en el silencio tenso que se había apoderado del lugar.
Alexia, en su delirio de venganza, esbozó una risa desquiciada, como si el sonido estridente fuera una respuesta a la cordura que se le ofre