El suave murmullo de las maquinas resonaba en la habitación del hospital, y mis ojos, pesados por la reciente inconciencia, parpadeaban para ajustarse a la luz tenue. Mi primera preocupación, como siempre.
Nicholas, ¿está bien? – pregunté, mi voz apenas un susurro preocupado.
El doctor, un hombre de aspecto calmado, se adelantó para tranquilizarme. Me explico que Nicholas estaba en la habitación contigua, recuperándose de la herida en su hombro. Mi corazón dio un vuelco al saber que estaba a sa