En la residencia antigua de la familia Herrera.
En este momento, el confidente de Alonso, Hugo, estaba siendo apuntado con un arma por Hernán.
Los guardaespaldas de la villa se acercaron, pero ninguno se atrevió a intervenir.
Recibiendo la llamada de Francisco, Hernán no dudó ni un momento y apuntó al antebrazo derecho de Hugo.
—¡Shhh!
—¡Shhh!
—¡Shhh!
La pistola con el silenciador disparó tres balas consecutivas, todas impactando en el mismo lugar.
Hugo soltó un grito desgarrador y cayó de rodil