El hombre cogió un cuchillo de cocina, y cortó el jengibre lavado en rebanadas muy finas. Su forma de hacerlo era seria y precisa, prestando gran atención a cada movimiento.
Después de cortar el jengibre, llenó la olla de agua y añadió azúcar moreno.
Recordando que Sofía mencionó que a Sabrina le gustaban los postres dulces, Francisco agregó dos trozos adicionales de azúcar moreno a la olla.
Sabrina, acurrucada en el sofá con una almohada, miraba la película pero su mente estaba en otra parte