Marco reprendió a Mateo: —Cabrón, ¿de qué estás hablando?
Lara también fulminó a su hijo, —Mateo, ¿cómo puedes hablar así?
Mateo dijo desafiante: —Mamá, no puedo creer que sea tan buena curando las piernas del abuelo cuando tantos especialistas nacionales e internacionales no pueden hacerlo. ¿Y si empeora el estado del abuelo?
Sabrina sonrió, —No se preocupe, señorito. El señor y mi abuelo son amigos desde hace años, no le haré daño.
—Sabrina, no le hagas caso, te creo —Marco miró a Sabrina