En Barcelona.
Tras enterarse de lo que Martín tenía pensado para ella, Sabrina no quería seguir saliendo con él, así que volvió a casa.
Nada más llegar a casa, vio a su abuelo sentado en el salón ocupándose de los asuntos de la empresa.
—¿Has vuelto tan temprano? —al ver regresar a Sabrina, Darío dejó sus papeles y preguntó—. ¿Cómo te llevas con Martín?
—Nada.
Sabrina tomó asiento junto a su abuelo y se quejó, —Abuelo. No me gusta Martín. No te involucres más con nosotros.
Darío suspiró, —