Capítulo 121
En Inglaterra.

Después de conversar por teléfono con Sabrina, Rahman se puso nervioso, como si estuviera caminando sobre brasas ardientes.

Tras reflexionar un rato, Rahman no pudo quedarse quieto y decidió llamar a Francisco.

—Hola, señor Francisco.

Aunque la voz al otro lado del teléfono permaneció en silencio, Rahman no se inquietó y continuó hablando con calma:

—Tengo un asunto comercial que me gustaría discutir con usted, ¿está interesado?

Después de unos momentos de silencio, Francisco
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