Por cierto, ¿A dónde iremos?
—Es en Australia, Leyla... ¡Nos vamos para Australia!
—¡Siiiii! Pues prepárense, australianos, porque se les viene un terremoto encima.
—Creo que exageras…
—¡Lo sé!, pero son los únicos pensamientos que me mantienen con ánimo. —Mi amiga empezó a llorar de nuevo de manera desesperada. —¡Odio a Will! ¡Odio a esa estúpida! ¡Odio al mundo! —Mientras mi amiga se lamentaba, mi móvil me notificó un mensaje, se trata de Felipe, ya estaba en el estacionamiento.
Me llevé a