ETHAN
Escuché la puerta del auto cerrarse; Génesis se había ido, así que aproveché para calmar a un amigo allá abajo. Si Leyla no llegaba, otra sería la historia. Recordaba mis manos tocando su piel y me encendía nuevamente. Ella tuvo que hacerse un hechizo, alguna poción para tenerme de esa manera.
Ella estaba causando miles de sensaciones; tenía el instinto de cuidarla, protegerla y sobre todo devorarla. Parecía un zorro hambriento, pero solo quería tener entre mis dientes a Génesis.
Horas