Genesis
Todo pasaba demasiado rápido y demasiado lento al mismo tiempo.
Ethan estaba frente a mí, cubriéndome con su cuerpo, con los brazos abiertos como un escudo humano. Y las palabras que acababa de decir seguían flotando en el aire como fragmentos de una bomba que todavía no terminaba de estallar.
Mis hijos.
Mi padre dio un paso hacia nosotros. Tenía el rostro desencajado, los ojos inyectados de confusión y algo que se parecía demasiado a la traición.
—Quiero una explicación —exigió con un