11- Entre Armas y Misterios.
—Oh, vaya… Ruego que la disculpes, pero ella es un poco obstinada cuando se trata del mar — Dijo Sai mientras alejaba a Sereia del joven.
—Oh, vamos. Solo una vuelta, no nos tardaremos, y te pagaré el doble del precio actual. — Daniel giró hacia el mar para observar con atención. Las olas golpeaban con fuerza las rocas en las costas de Sheridan. Era evidente que no era apropiado ni seguro navegar en esas condiciones.
—Disculpen señoritas, pero no es recomendable navegar en este momento — dijo s