Elena lo dudó un instante, pensó que la vergüenza no la dejaría hacer tal demostración de sensualidad, no era lo mismo hacer cosas con él, aunque esas cosas fueran muy atrevidas, a diferencia de hacerlas para él mientras la veía. Pero recordó a aquella mujer que lo había vuelto loco de pasión y pensó que ella no debía tener ningún reparo de hacer esas cosas para complacerlo. Mirándolo a los ojos llevó sus manos a sus pechos suavemente, los tomó entre sus manos abarcando lo que pudo de ellos apr