Los días sucesivos fueron bastante agradables, tranquilos y relajantes. Para los dos fue un muevo comienzo, no hablaban del pasado, ni de del futuro, no mencionaban nada que pudiera arruinar el humor del otro, por el contrario, hacían todo lo posible por conocerse y agradarse complaciéndose mutuamente en todos los sentidos. Caminaban de la mano como enamorados, compartían sonrisas y miradas cómplices a la menor oportunidad disfrutando a su vez de unas verdaderas vacaciones. Gabriel se fascinab